Ciudades inteligentes contra el cambio climático

Ciudades inteligentes contra el cambio climático

Vancouver, Copenhague, Singapur o Ciudad del Cabo son ‘smart cities’ que están impulsando su desarrollo mediante una gestión medioambiental responsable.

¿Qué es una ciudad inteligente? Es aquella que tiene implantadas medidas tecnológicas que recogen datos útiles para conocer en tiempo real los problemas y, por tanto, sus necesidades. Son las llamadas Smart Cities, las urbes que buscan incrementar la calidad de vida de sus habitantes gestionando sus recursos de forma sostenible. Nacen a raíz de una serie de avances innovadores que les permiten impulsar el desarrollo del municipio con una gestión medioambiental responsable. Aquí te contamos los proyectos más interesantes que se están desarrollando en nivel mundial.

En España, Málaga y Barcelona, son dos ciudades que  han puesto en marcha interesantes proyectos centrados en la movilidad y que han servido como ejemplo y modelo para otras urbes en otras partes del mundo. Este es el caso de la ciudad brasileña de Buzios, donde un proyecto diseñado por Enel basado en el de la ciudad andaluza se ha convertido en un referente del consumo eficiente de energía eléctrica en la zona sur del continente. La ciudad cuenta con una red de contadores inteligentes -Smart Grid- que permiten realizar una telegestión eficiente del gasto eléctrico en los hogares. Además, existe una flota de  vehículos eléctricos que favorecen la movilidad sostenible y el proyecto también incluye la instalación de paneles fotovoltaicos en edificios públicos para reducir las emisiones de CO2.

Volviendo a Barcelona, otro proyecto significativo es Rescue (Resiliencia para hacer frente al Cambio Climático en Áreas urbanas), una iniciativa que se centra en evaluar el impacto de los fenómenos derivados del cambio climático (inundaciones, sequías, olas de calor) para mejorar la resiliencia de las urbes. El objetivo es preparar a las ciudades para que puedan recuperarse lo antes posible de una futura crisis.

Ciudad del Cabo (Sudáfrica), por su parte, fue una de las primeras ciudades africanas en implantar iniciativas urbanas inteligentes. En 2010, el Ayuntamiento puso en marcha un ambicioso plan de acción e instaló por toda la ciudad un sistema de iluminación inteligente, que incluye a los semáforos, que funciona mediante retroalimentación y con bombillas LED de bajo consumo. Otra de las acciones busca que los edificios sean menos contaminantes y para ello están sustituyendo los tradicionales calentadores de agua por otros que funcionan con energía solar.

Hace dos años, Copenhague recibió el Premio Capital Verde Europea y se ha marcado como objetivo convertirse en una ciudad “carbono neutral” en 2025. Es sin duda uno de los grandes modelos urbanos a nivel mundial en materia de sostenibilidad. No sólo ha puesto en marcha medidas que fomentan una movilidad limpia -como la construcción de más de 500 kilómetros de carriles para bicicletas- sino que también ha fomentado el uso eficiente de la energía.

La capital de Dinamarca ha logrado reducir por ejemplo el consumo de agua gracias a innovaciones tecnológicas que permiten, entre otras medidas, prevenir fugas. Ha impulsado el uso de la energía eólica para generar electricidad mediante el desarrollo de potentes turbinas y su objetivo es que dentro de cuatro años el 50% de la generación eléctrica de todo el país provenga de este sistema. También ha conseguido reducir las emisiones de carbono producidas por la calefacción gracias a una planta de refrigeración que recoge agua del mar y la distribuye por las tuberías.

Melbourne es conocida como la “ciudad jardín” por su enorme cantidad de parques y jardines y uno de los objetivos de sus gobernantes es reducir a cero las emisiones netas de dióxido de carbono antes de 2020. El primer paso para lograr esta meta fue diseñar un proyecto conocido como 1.200 Buildings – 1.200 Edificios, en español- que consiste en reformar más de un millar de inmuebles comerciales, los más contaminantes, para convertirlos en energéticamente eficientes.

La urbe australiana tiene también una flota de autobuses públicos que genera niveles muy bajos de CO2. Su funcionamiento es tan óptimo que se está estudiando implantar el sistema en otro tipo de vehículos, como turismos e incluso aviones.

En cuanto al continente asiático, Singapur es sin duda su referente. Uno de sus planes más importantes, desarrollado conjuntamente con China, es la construcción de Tianjin Eco-city, una ciudad que cumplirá con los estándares más elevados de sostenibilidad: desde edificios eficientes de última generación a empleo de energías renovables o medios de transporte ecológicos.

Vancouver es, junto a Copenhague, la ciudad que se sitúa más a la cabeza en desarrollo sostenible. En 2009, las autoridades locales presentaron un plan que buscaba convertir a la urbe en la más verde en cuatro años. Entre sus objetivos estaba reducir los kilómetros recorridos por los vehículos motorizados en circulación, disminuir la huella ecológica per cápita o eliminar la dependencia de los combustibles fósiles. De momento, han logrado que el 90% de la electricidad de la ciudad se genere a partir de energías renovables.

Fuente: El Diario

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