Big data y ética: ¿dónde está la línea?
15/04/2016

Big data y ética: ¿dónde está la línea?

Los negocios que utilizan el big data deben aprender a respetar la intimidad del cliente y también hacer que éste perciba que su información está a salvo.


Muchos consumidores están preocupados acerca del tipo de datos que las empresas recogen sobre ellos y cómo los utilizan para tomar decisiones empresariales. A esto, se suman las voces de muchos expertos que llaman la atención sobre las prevenciones éticas que se deben mantener en todo lo tocante al big data.

Así que cabe preguntarse dónde está la línea que no debe ser rebasada en el uso de estos métodos de inteligencia de negocio. ¿Cómo pueden los negocios tranquilizar al público en cuanto a su privacidad y al mismo tiempo demostrar que se puede confiar en ellos en cuanto al uso inteligente y cuidadoso de los datos?

The Pulse of IT propone en un reciente artículo crear una relación de confianza entre todas las partes con estos consejos en mente:

Entender al cliente, pero no vigilarlo

Los negocios cuentan con un creciente número de datos con los que trabajar. Muchas empresas están empezando a vincular el software de gestión de relaciones con el cliente (CRM) y los datos de los que dispone sobre éste con plataformas de anuncios. A medida que se dispone de más datos, la imagen del cliente es más precisa. Sin embargo, hay que saber usarlos bien. Los clientes agradecerán cuando se les ofrece mejores ofertas gracias a esa información, pero se enfadarán y se volverán recelosos si perciben la publicidad como excesiva, invasiva o poco adecuada y, sobre todo, si se sienten vigilados.

La transparencia es la clave

Una empresa siempre debe ser transparente a la hora de recoger cualquier dato. Debe generar confianza en el negocio impulsando la transparencia en cuanto al uso de datos de los clientes, para lo cual es obligatorio (incluso a nivel legal) desarrollar una política de privacidad. Ésta debe explicar a los clientes cómo se usan los datos y cómo y con quién se comparten.

Responsabilidad con la información que recopilamos

Todos los negocios que recogen gran cantidad de datos de sus clientes tienen que trabajar duro para securizar su entorno de negocio. Hay que trabajar con los administradores TIC para gestionar todo ese flujo de información y montar una defensa fuerte contra las brechas, ya que no solo ponen en peligro los datos de terceros, sino la reputación del negocio y pueden acarrear consecuencias legales.

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