LA MAGNITUD DEL CAMBIO HACIA CONTENEDORES INTELIGENTES EN LAS CIUDADES

Published On: 05/08/2019By
La instalación de contenedores inteligentes y su capacidad para identificar al usuario y los residuos que este genera, hace que cualquier avance en este sentido deba hacerse desde una perspectiva comunicativa, transversal e integradora socialmente.

Nos encontramos en un momento de emergencia climática y el sector de los residuos tiene un papel relevante. Cada ciudadano europeo produce de media 482 kilogramos de residuos de origen domiciliario al año, solo el 45% se recicla y el 23% termina en vertederos con los consiguientes problemas ambientales que se derivan, además de los residuos que se vierten directamente al medio.
En el sector de los residuos hay bastante consenso en que para alcanzar estos objetivos hay que corresponsabilizar a los ciudadanos de la recogida selectiva, y por ello es fundamental la pérdida del anonimato en el uso que se hace del servicio. En el caso de los municipios pequeños es conocido el éxito de los sistemas de recogida puerta a puerta.
En los municipios grandes  los sistemas puerta a puerta son más difíciles de implementar y la recogida en bastantes casos seguirá basándose en el uso de contenedores.
En estos casos la pérdida de anonimato puede pasar por el cierre de contenedores y la identificación del usuario. Actualmente se conocen tres tecnologías: 1) El sistema RFID, que es un sistema que funciona por radiofrecuencia y donde el contenedor para ser abierto necesita una tarjeta o llavero con chip que sea reconocido por el contenedor. Es el más extendido actualmente; 2) El sistema NFC, que es un sistema que funciona mediante el reconocimiento de dispositivos electrónicos tipo teléfono inteligente, por lo que hace necesario el uso de un teléfono móvil que disponga de esta tecnología; 3) Los códigos QR, ya sean pegados al contenedor, a los que hay que hacer una foto para dejar constancia del uso, o códigos QR pegados a las bolsas con lectura mediante lectores instalados en los contenedores
Estas tecnologías permiten opcionalmente limitar los usuarios que pueden usar cada contenedor y los horarios de uso. Además, cuando se hacen modificaciones de las tapas del contenedor para adaptarse medidores de volumen o peso, se puede conocer de forma precisa la generación de residuos por parte de cada usuario, lo que facilita aplicar tasas de residuos de pago por generación.
Aunque la tecnología puede ser una buena aliada para hacer frente a los retos de sostenibilidad que se nos presentan, hay que considerar la magnitud y transversalidad que conlleva el cambio de contenedores convencionales por contenedores inteligentes. Nos encontramos frente a un cambio de modelo de la recogida selectiva donde la tecnología pasa a ser protagonista en el gesto cotidiano de tirar la basura. Esto hace indispensable, afrontar el cambio desde una perspectiva comunicativa, transversal e integradora socialmente.

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