Las ciudades después del Covid-19, en qué tendrán que invertir

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Indra ha sido la primera en rediseñar su oferta para ciudades inteligentes, pensando en cómo puede ayudar la tecnología digital a gestionar la actual crisis global, pero también a prepararse para futuras situaciones similares.

El coronavirus, en principio una crisis sanitaria, tendrá consecuencias sociales y económicas que serán importantes, aunque su calado final todavía es una incógnita. De momento, ciudadanos, empresas e instituciones intentan continuar con su actividad en un contexto de limitación de movimientos, y en este contexto se ha evidenciado la relevancia de las herramientas digitales.La tecnología bien empleada, como estamos viendo en esta crisis histórica originada por la pandemia del COVID-19, está demostrando ser una herramienta determinante para garantizar la continuidad de los negocios y el normal devenir de la sociedad. El extraordinario avance que han experimentado las soluciones de Smart Cities con la incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial o el big data, nos van a permitir estar mucho mejor preparados, en el corto y medio plazo, para hacer frente a nuevas crisis, bien sean sanitarias, medioambientales, sociales o incluso económicas”.
En unos meses, según la visión de las TIC´s, habremos avanzado más en la digitalización de la sociedad y la economía que en años, y “esto obligará a las compañías a operar en un entorno en el que el peso de la tecnología será crucial para la viabilidad de sus negocios”, de acuerdo con la visión de la tecnológicas .
Por eso Indra, ha rediseñado sus soluciones para ciudades inteligentes, en cuyo eje central es la suite Onesait Government Cities, y que permite adecuar los servicios públicos, como la recogida de residuos o la distribución inteligente de los cuerpos de seguridad, al estado de alerta.
A medio y largo plazo, también podrán mejorar los procedimientos de alerta temprana a través de mecanismos de inteligencia artificial que permiten la detección precoz y evolución de los brotes con suficiente antelación, y garantizar bienes y servicios básicos.
Por otro lado, en su oferta en este ámbito, incluye también funciones para la coordinación sanitaria para facilitar una gestión avanzada e integrada de los recursos humanos y materiales, así como de los pacientes del sistema sanitario.
También propone soluciones para un modelo de colaboración público-privada digital, centradas en la creación de un portal nacional de datos abiertos que permita la carga de los diferentes sets de datos sobre del impacto del coronavirus.
La idea es crear un ecosistema de agentes que pueda explotar la información para obtener conclusiones relevantes, nuevos modelos analíticos, aplicaciones de valor añadido, etc. De esta forma, se pueden agilizar los proyectos sociales para paliar los efectos negativos de la pandemia como las donaciones de suministros de equipos, material sanitario y otro tipo de iniciativas solidarias reparto de comida, alojamiento médico, entretenimiento, o asistencia psicológica.
Finalmente, hay un bloque de soluciones para reactivar la economía y el empleo, con la puesta en marcha de plataformas colaborativas a corto plazo y, más tarde, el impulso de un modelo de crecimiento inteligente e inclusivo, mediante plataformas que permitan la mejora de los servicios y la protección de los colectivos más desfavorecidos que sufran las consecuencias económicas derivadas de la crisis.

 

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