Ciudades inteligentes: ¿Por dónde empezar la transformación?

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Cada vez son más las ciudades que se están convirtiendo en “inteligentes”, y su impacto en la vida de las personas es muy grande.

Si bien se conoce a las Smart Cities como aquellas que usan las nuevas tecnologías de la información para mejorar los servicios que brindan, su impacto va mucho más allá. La tecnología debe contribuir en hacer las ciudades más sostenibles y en mejorar la calidad de vida de cada persona que vive en ellas.
Según las Naciones Unidas, en 2050 la mayoría de los habitantes vivirán en ciudades, por lo que los retos aumentan conforme avanza el tiempo. 

Los especialistas de tecnología, indican que la transición de las ciudades a Smart Cities es cada vez más urgente, y el rol de los servicios públicos ha empezado a destacar camino al cambio. Por ello, señalan cuatro pasos necesarios para iniciar el camino hacia una ciudad inteligente.
Priorizar la transformación de los servicios públicos
Uno de los objetivos de las Smart Cities es poder optimizar los servicios que se ofrecen y así racionalizar su consumo. Afirman que la evolución de los servicios de electricidad, agua potable, entre otros son factores centrales para iniciar el cambio hacia ciudades inteligentes. La transformación digital de estos servicios básicos ayudará a optimizar el consumo de agua o energía, reducir las tarifas y hasta permitirá a las personas producir y consumir su propia energía.
Incorporar nuevas tecnologías
Para dar el gran salto hacia una ciudad inteligente, es indispensable incorporar tecnologías que fomenten el desarrollo de ésta. Las redes y medidores inteligentes son algunas opciones que los servicios públicos deberían empezar a implementar. De esta manera, el control de consumo de los servicios sería más práctico y eficiente tanto para la empresa como para los consumidores.
Pensar en el prosumidor
Hoy en día, los prosumidores se han vuelto los nuevos clientes de las compañías de servicios públicos. Este nuevo tipo de usuarios son aquellos que producen y consumen su propia energía e impulsan una nueva forma de consumo. La tecnología también ayuda a este tipo de consumidores, pues servicios como la energía se podrán personalizar a las necesidades del usuario, ayudando a optimizar los recursos y haciendo que sus tarifas sean acordes a su uso responsable.
Adaptarse a la era digital
El papel, las colas y las oficinas han empezado a volverse cosa del pasado. Es importante que los servicios públicos empiecen a transformar su servicio a la era digital, permitiendo que los procesos simples se realicen de manera virtual. Así, la empresa ahorra significativamente en personal y los clientes perciben el cambio en la rapidez para realizar trámites o consultas que antes tomaban más tiempo y recursos.

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