LiFi: ventajas, limitaciones y casos de uso de la tecnología para tener conexión a Internet con luz

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Todos estamos más que acostumbrados a usar la red WiFi. Seguramente, la mayoría de usuarios tengan en su casa un router que emite una señal a la que nuestros móviles, portátiles, ordenadores, tablets, televisiones y consolas se pueden conectar para abrirnos la puerta a ese mundo alternativo que conocemos como «Internet». Cualquiera diría que la primera red inalámbrica se creó en Hawaii en 1971 y que ARPANET tiene casi 50 años.
Mucho ha llovido desde entonces y a lo largo de la última década hemos visto avances interesantes en este mundo de las redes inalámbricas. Uno de ellos, quizá de los más llamativos, es el LiFi (Light Fidelity), una tecnología con la que la luz puede ser mucho más que luz. En este texto vamos a conocer los orígenes del LiFi, cómo funciona, su estado actual, ventajas y limitaciones.

¿Qué es el Lifi?

En pocas palabras, LiFi es un sistema de transmisión de datos mediante luz visible o VLC (Visible Light Communication). La primera vez que oímos hablar de él fue en julio de 2011 cuando Harald Hass, un profesor de la Universidad de Edimburgo, acuñaba el término durante una charla TED.
Los principios de esta tecnología se basan en alterar la frecuencia de la luz visible entre los 400 y los 800 THz. Se usan bombillas LED que parpadean a tal velocidad que es imperceptible para el ojo humano, pero sí para un fotoreceptor que debe conectarse al dispositivo. Es el equivalente a conectar una antena WiFi a un ordenador de sobremesa, solo que en vez de interpretar la señal WiFi interpreta una bombilla encendida o apagada, unos y ceros.
Un sistema LiFi usa una bombilla LED que se enciende y apaga a tal velocidad que no es perceptible para el ojo humano
A la luminaria se le coloca un codificador. La señal de Internet llega a dicho codificador y la bombilla se enciende o apaga para transmitir los datos. El fotorreceptor se coloca en una zona a la que llegue la luz, interpreta dichos datos y permite la conexión. También se ha probado con rayos infrarrojos, lo que permitió conseguir una velocidad de 42,8 Gbps de descarga, y en laboratorios se han conseguido 224 Gbps. Para ponerlo en contexto, en la charla TED de Hass se hablaba de 10 Mbps.
Las ventajas del LiFi no son pocas, pero podemos resumirlas en tres: velocidad, interferencias y seguridad.
Y ahora que hablamos de interferencias, una de las ventajas del LiFi es que estas pasan a un segundo plano hasta el punto de ser casi superfluas. La tecnología LiFi puede usar todo el espectro de luz visible. El WiFi usa las bandas de los 2,4 GHz y de los 5 GHz, por lo que todas las conexiones se amontonan en un ancho de banda reducido (por eso puedes notar problemas de conexión al usar la banda de los 2,4 GHz en un bloque de edificios, por ejemplo).

Espectro.
Los sistemas LiFi tienen una nula interferencia de radiofrecuencia con otros dispositivos, por lo que son soluciones a tener en cuenta para aviones u hospitales

Al usar el espectro de luz visible, la tecnología LiFi puede emitir en muchísimas longitudes de onda, lo que evita que diferentes luces se superpongan entre ellas. En tanto en cuanto el receptor esté preparado para detectar cierta longitud de onda en particular, no habrá problemas con otras luces. Esto puede ser útil para ofrecer conexión de red en oficinas y ciudades.

Finalmente, la seguridad. Uno de los puntos flacos del LiFi es que la luz no traspasa las paredes, y este, a su vez, es un gran argumento. Con la tecnología WiFi, alguien con malas intenciones pueden interceptar la red y vulnerarla, pero con el LiFi el atacante tiene que tener acceso a la luz, tiene que estar iluminado por la misma luz que aquellos a los que quiera vulnerar. No parece viable.
Uno de los principales problemas de los sistemas LiFi es que si no hay luz no hay conexión
Por el momento, la tecnología LiFi está pensada para proyectos empresariales y profesionales, no para el consumidor final

Como podemos ver, todos son programas nicho para sectores profesionales o proyectos en desarrollo.

 

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