España acumula el 80% de los ataques globales a través del internet de las cosas

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El 77% de los españoles no conoce ni cuenta con herramientas para reaccionar ante un ciberataque, aunque para el 92% la seguridad debe ser una prioridad para las empresas.

El internet de las cosas ha desembarcado de lleno en nuestro país. Aunque nos ha abierto todo un abanico de posibilidades, haciendo de nuestros hogares, coches u oficinas lugares más inteligentes y cómodos, también ha traído consigo numerosos problemas.
Los altavoces inteligentes como Amazon Echo se han convertido en el verdadero fenómeno de la Navidad. Tal fue su fulgurante éxito que el sistema de la compañía estuvo inservible durante horas el 25 de diciembre. Sin embargo, la ciberseguridad sigue siendo una de las tareas pendientes de este tipo de sistemas.
Y no tanto porque las compañías no pongan barreras a los ataques, sino la cada vez mayor sofisticación del cibercrimen y la desinformación de los usuarios sobre seguridad cibernética.
De hecho, según un sondeo de Affinion, el 77% de encuestados no conoce ni cuenta con herramientas para reaccionar ante un ciberataque aunque, según datos del estudio “Consumer Intelligence Series: Protect.me” de PwC, el 92% cree que las compañías deben convertir la seguridad en una prioridad.
Este frágil escenario es el blanco perfecto para los ciberdelincuentes que han puesto en España el punto de mira.
“Con la proliferación de dispositivos inteligentes conectados a Internet de las Cosas, los ciberdelincuentes lo tienen muy fácil para llevar a cabo ataques novedosos que nos pillen desprevenidos”, explica Eduardo Esparza, VP General Manager de Affinion España.
Según F5 Labs España ha sido el país que más ataques ha sufrido a través del internet de las cosas en la primera mitad de 2018, acumulando el 80% de los ataques de este tipo en todo el mundo que se producen, sobre todo a través de los dispositivos de IoT, principal objetivo de los hackers por encima de los servidores web, las aplicaciones y las bases de datos.
No obstante, esta situación no debe ser un freno para la adopción de la tecnología. “El internauta no debe tener miedo, sino que tiene que confiar en su banco, su aseguradora o su operador telefónico para que le aporte tranquilidad y seguridad”, añade Esparza.
Y, en este sentido, las compañías juegan un papel fundamental y es que, los dispositivos IoT son una oportunidad para ofrecer valor a unos consumidores deseosos por dar el salto al futuro de la tecnología, pero de forma segura. Por ello, concluye Esparza, “los consumidores necesitan el apoyo de profesionales del sector. No debemos dejarles solos”.

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