BBVA forma a 2.000 expertos en ‘big data’ para desarrollar productos y servicios

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La apuesta digital de la que los responsables de BBVA llevan más de una década hablando da otra vuelta de tuerca y se va a concretar en un nuevo plan de captación y formación de talento.

El banco está trabajando en un proyecto de innovación que afectará a todas las geografías del grupo y con el que formará internamente a 2.000 científicos de datos, incorporará a más analistas y especialistas con los que mejorar los productos, servicios y procesos de la entidad.
El proyecto Transcendence, liderado por David Puente, responsable de Datos en BBVA, es uno de los principales motores de la transformación digital de la entidad. El plan pasa por incorporar y formar a estos analistas y especialistas en el tratamiento de la información con el objetivo de mejorar la experiencia de los clientes del banco con productos y servicios concretos (lo que en la entidad se conocen como «casos de uso»).
«Ya tenemos 1.200 casos de uso identificados, que han emergido de las propias unidades de negocio, para que nuestros especialistas se pongan a trabajar», explica Puente en un documento interno de BBVA al que ha tenido acceso EXPANSIÓN.
Aunque el objetivo es llegar a los 2.000 analistas avanzados, el banco ya ha formado a 220 empleados, tiene a otros 252 en formación durante este trimestre y ha incorporado a otros 48 a través de un programa de captación de talento específico.
Según cifras oficiales, ya se han desplegado 37 campos de ensayo (sandbox, en inglés) donde estos equipos pueden poner en práctica sus ideas y proyectos de forma segura y en un entorno de prueba.
El uso de datos masivos y granulares (big data) destinados a ser procesados está permitiendo al banco presentar nuevos productos y servicios.
En España, por ejemplo, ya se han desarrollado aplicaciones digitales como Valora (una herramienta para estimar el valor de una vivienda) y Bconomy (un gestor de finanzas personales que va aprendiendo a predecir las tendencias y necesidades de cada usuario). Además, en países como México se está trabajando ya «con inteligencia artificial para automatizar parte del proceso de reclamación de clientes o para automatizar tareas manuales en ciertos procesos operativos», añade Puente.

Los datos, el nuevo dinero

Carlos Torres incidió en la importancia estratégica de los datos y la inteligencia artificial para el banco el pasado 12 de diciembre, durante su participación en el encuentro bancario organizado por IESE y EY, el nuevo presidente de BBVA. «Tenemos un campo grande por explorar, que es ayudar a los clientes a tomar mejores decisiones con su dinero, y ahí la tecnología es fundamental. Queremos entender qué objetivos de vida tienen las empresas y las personas y poder desarrollar herramientas para ayudarles», explicó.
Torres abrió la puerta a desarrollar una nueva vía de negocio a partir de la custodia y la gestión de los datos y los consentimientos de los clientes.
Las autoridades europeas han aprobado regulaciones como la PSD2, encaminadas a fomentar el acceso a la información bancaria de los usuarios por parte de terceros que cuenten con un consentimiento explícito. Torres avanzó que la entidad aspira a jugar un papel relevante y estudia cómo llegar a ser un «banco de datos, además de dinero».

Cuestión de confianza

«El acceso a los datos, que tiene que basarse en el consentimiento, depende de la confianza», añadió Torres, quien cree que en este aspecto las entidades bancarias cuentan con una ventaja competitiva respecto a las grandes tecnológicas. «Gestionar los consentimientos para los datos es un lío y al final estamos hartos de tanto email. Surgirá la figura de terceros que gestionen los datos y creo que los bancos estamos bien situados», adelantó. Pero no concretó cómo planea desarrollar estos nuevos servicios.
David Puente, por su parte, considera que «una entidad financiera podría ser el garante de la privacidad de los datos del individuo». En su opinión, los bancos llevan años siendo los custodios de bienes intangibles como el dinero, «que hoy por hoy no son más que apuntes contables en bases de datos muy securizadas que representan su valor económico».
Más allá de la reputación pública, Puente asegura que la fiabilidad y seguridad de las entidades a la hora de guardar el dinero no ha sido puesta en cuestión, por lo que cree que hay terreno para que la privacidad de los datos sea otro ámbito de custodia para el banco que lo sepa aprovechar.

 

 

 

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