El ‘big data’: de la explosión a la consolidación

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La inversión en Big Data crece a un ritmo del 11,7% anual y un tercio de las empresas españolas, tanto grandes como pymes, ya lo han hecho.El reto ahora pasa por encontrar casos de uso concretos para esta tecnología.

Todo el mundo habla de él, todo el mundo lo conoce y algunos incluso saben de verdad lo que dicen. El Big Data es, sin duda, la tendencia tecnológica más relevante de nuestros días (con permiso del Internet de las Cosas o el cloud computing). Pero, más allá del enorme ejercicio de marketing de las grandes firmas del sector, ¿cuál es el estado del arte en el aprovechamiento de los grandes volúmenes de información? ¿En qué parcelas se está aplicando o se puede llegar a incorporar en los próximos años? ¿Hay luz al final del túnel de millones de unos y ceros en que se han metido, voluntaria o forzosamente, las organizaciones?

Comencemos con la panorámica del Big Data a escala mundial. La firma de análisis IDC prevé un crecimiento anual compuesto del 11,7% en la inversión en tecnologías relacionadas con la gestión y análisis de datos, pasando de los 130.100 millones de dólares que se dedicaron a esta tarea en 2016 a más de 203.000 millones para el final de la década. Cifras mayúsculas que revalidan el enorme valor que las empresas han visto en ‘el nuevo oro del sigloXXI’, la manida expresión con que los gurús de la industria hacen mención a los datos… aunque también responden a una lógica de incremento exponencial en la información que vamos a generar.No en vano, esta misma consultora estima que en 2025 se producirán nada menos que 180 zettabytes de datos (180 billones de gigabytes) en 2025. Por poner en contexto, actualmente apenas creamos unos 10 o 15 zettabytes de datos.

 En España, las perspectivas son enormemente optimistas para la industria que se está levantando en torno al Big Data. Según el último informe sobre la Sociedad de la Información realizado por la Fundación Telefónica, un 35% de las grandes, un 28% de las medianas y un 20% de las pequeñas empresas ya han realizado inversiones en torno a sus datos a lo largo de 2016. Por trazar de nuevo el paralelismo con el resto del planeta, el 48% de las organizaciones han dedicado recursos al Big Data durante el pasado año, un 3% más que el ejercicio anterior, de acuerdo a los otros grandes analistas globales, Gartner.

El ritmo de inversión y el interés de las compañías por todo este nuevo entorno de analítica, predicciones e información oculta que ve la luz gracias a las nuevas tecnologías es extraordinario. Pese a ello, muchas empresas -y así lo reflejan casi todos los estudios, a escala local e internacional- siguen sin saber exactamente cómo aplicar esta tendencia en sus procesos concretos de negocio.Y más allá: gran parte de la sociedad tampoco sabe de las implicaciones reales del Big Data y se deja llevar bien por temores infundados al más puro estilo Black Mirror o, por el contrario, por la pura indiferencia hacia estos avances.

SANIDAD

A todos ellos habría que remitirlos hacia uno de los casos de uso más inmediatos y prometedores del Big Data: nuestra propia salud. Desde una perspectiva individual, el Big Data -combinado con la inteligencia artificial- podrá ayudarnos a tener mejores diagnósticos en base a millones de historiales clínicos y literatura médica, como ya está haciendo IBM con su Watson en algunas clínicas de oncología en el extranjero. Y desde un punto de vista colectivo, las técnicas de Big Data pueden ayudarnos a predecir epidemias (como ya hace de forma algo rudimentaria Google) o a hacer más eficiente la atención hospitalaria. De hecho, un hospital inteligente (sensorizado y con la vida clínica de cada paciente 100% digitalizada generará en un futuro más de 3.000 Gb de información cada día, extremadamente sensible pero también valiosa.

TERRORISMO, POLÍTICA Y SOCIEDAD

Subamos el listón para encontrarnos con las parcelas más sociales de nuestra vida en comunidad. El Big Data ya se está empleando ya para registrar y anticipar grandes flujos de personas, como los refugiados de Siria -integrando también tecnologías como el blockchain-, anticipar posibles situaciones de inestabilidad política (mediante análisis de comentarios en redes sociales, búsquedas en Google o tendencias geográficas), evitar atentados terroristas (con el análisis de miles de conversaciones sospechosas en tiempo real, el procesamiento de miles de páginas en la Internet oscura o la triangulación de datos móviles de potenciales criminales, etc.) e, incluso, para ganar elecciones (mediante la personalización extrema de los anuncios y mensajes que reciben los votantes). Por no hablar de las smart cities y la experiencia urbana que podremos disfrutar cuando la ciudad pueda ajustar los servicios públicos, el tráfico o las actividades a las necesidades reales de los ciudadanos en cada momento del día.

EMPRESA E INDUSTRIA 4.0

Por último, pero no menos importante, la empresa y la industria serán los grandes beneficios del Big Data al poder tener información más precisa de lo que ocurre en toda la empresa, de principio producción, con 1 petabyte diario de información generada por cada fábrica al día, según Intel) hasta la comercialización (con la gestión inteligente de los datos de los clientes), pasando por la búsqueda y análisis de competencia o la optimización de los stocks a la demanda real.

Aún mucho camino por recorrer

Muchos expertos y analistas afirman que el BigData ya ha dejado de ser, hace tiempo incluso, una promesa tecnológica para convertirse en una realidad de los negocios de nuestros tiempos.Sin embargo, los datos dibujan una realidad diametralmente opuesta.

Y es que, si bien la pata de almacenar y gestionar de forma eficiente todo este volumen de información ya está prácticamente superada, no podemos decir lo mismo a la hora de obtener valor añadido a partir de esos mismos datos.Es ahí donde se va a poner a prueba la capacidad de las organizaciones.

Un reciente estudio de SAS indicaba, en esta línea, que apenas un tercio de las compañías del mundo está obteniendo algún beneficio o impacto directo en su negocio a partir de su BigData. Ello pese a que la inversión no ha dejado de crecer (un 83% de esos mismos directivos afirmaba ser una parcela cada vez más relevante en sus gastos) y se han incorporado tecnologías de vanguardia a los procesos de datos, como la inteligencia artificial.De hecho, y siempre según las cifras de este informe, el 50% de las empresas ya ha incorporado algún tipo de IA o sistema de machine learning en su seno, mientras que otro 23% lo está haciendo de forma experimental y otro 42% está explorando su potencial pero sin invertir un sólo euro.

Por otro lado, desde SAS también reflejan que Hadoop se ha convertido en el estándar por defecto de las bases de datos para soportar el Big Data, en tanto que el 56% de las compañías que ya han adquirido una solución tecnológica basada en Hadoop y, de ellos, 87% la han implementado de forma plena en su organización. Un panorama de gran inversión pero pocos resultados que marca la todavía inmadurez de este sector.

Fuente:El Mundo

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