La ciberseguridad un nuevo de terreno de juego para los clubes y los futbolistas

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Los clubes de fútbol y los jugadores, inmersos en el entorno digital como grandes empresas y personalidades de gran relevancia pública, afrontan un nuevo terreno de juego: el de la ciberseguridad, donde las empresas especializadas cada vez cuentan con más entidades deportivas entre sus clientes.

Los actores del mundo del fútbol no están exentos de los riesgos cibernéticos que afrontan la mayoría de las empresas, a lo que se añade la protección de sus activos digitales -escudo, presencia en redes sociales, equipación- y el riesgo de la suplantación digital en las redes de sus jugadores, según los expertos.

Entre los riesgos de tipo empresarial están los ataques de ‘phishing’ o suplantación de identidad, los de denegación de servicios en sus webs y plataformas de venta de entradas, o ataques dirigidos a extraer información confidencial, especialmente en el caso de los grandes clubes, los más desarrollados tecnológicamente.

«Los clubes más importantes los dos o tres últimos años están haciendo un ejercicio muy relevante de transformación digital, lo que les obliga a capacitarse en servicios de ciberseguridad para dar respuesta. Les queda por recorrer pero están en buen camino», asegura el socio de ‘Cyber Risk Services’ de la consultora Deloitte, Xavier Gracia.

Esta consultora multinacional, que trabaja con al menos cuatro clubes de LaLiga Santander, ha recibido a clubes con problemas en más de una ocasión, algo que ven «normal», dentro de un sector «en transformación» al que le afectan los mismos ataques de tipo global que a cualquier gran compañía y a la que también empiezan a afectar los llamados «ataques dirigidos», pensados con un objetivo.

«Son menos frecuentes, pero existen y están creciendo», apunta Gracia.

El fundador de la empresa de tecnología S21Sec, Xabier Mitxelena, que atiende entre otros a clubes como la Real Sociedad de San Sebastián y otros equipos europeos, coincide en que no es tan extraño que los clubes recurran a ayuda profesional para solucionar problemas de ciberseguridad.

«Sí hemos tenido casos de clubes de fútbol a los que les ha entrado ‘malware’ que les bloquea los sistemas. Les afecta a muchos más de los que se ha contado públicamente», apunta Mitxelena.

Aunque bajo su experiencia los casos que se han encontrado no son «robos de información crítica», los clubes son blanco de los ataques aleatorios que pueden provocar los bloqueos de sistemas de instalaciones deportivas, entre otros.

Otro elemento que afecta al club como entidad es la protección de sus activos comerciales, tales como escudos, camisetas y otros productos con licencia, en los que la tecnología ha dado alas a los productores de falsificaciones, según apunta David Casillas, cofundador de la empresa especializada en protección de activos digitales Red Points.

«En China se está generando un grandísimo trafico de venta de material falsificado de clubes. La gran problemática es que los mismos clubes y marcas fabrican en los lugares que son el origen de los productos verdaderos. Antes el producto falso era de mala calidad, ahora la calidad es mayor, y la inmediatez permite que la camiseta de la nueva temporada llegue antes al mercado falso de Internet que al mercado legal», explica.

Para el especialista, Internet ha «normalizado la venta de productos falsos», ya que hace más fácil el acceso al mercado ilegal de camisetas falsificadas de grandes clubes y también la comercialización de otro tipo de activos, como juegos, aplicaiones o contenido audiovisual, que están sujetos a licencias.

A los riesgos de ciberataques o uso indebido de contenido con licencia se une otro de los nuevos desafíos que afrontan los clubes y futbolistas: mantener su reputación digital.

«Con el modelo de transformación digital de los clubes, el fan pasa a ser un elemento clave para monetizar, por eso toda la componente de redes sociales, con clubes que tienen más de 200 millones de seguidores», explica Xavier Gracia, de Deloitte.

Para cuidar la imagen digital de clubes y jugadores, esta empresa ofrece servicios de ‘escucha’ de redes sociales, en los que detectan posibles perfiles falsos, situaciones de abuso de marca u otra serie de problemáticas.

«Protegemos la marca, no solo a los clubes y futbolistas, también a los directivos», añade Gracia.

Red Points también ofrece este tipo de servicios, tanto de monitorización de redes para saber qué se dice de un club o jugador, como de reacción en caso de contenidos negativos que les afectan, usuarios que suplantan la identidad o uso indebido de nombres e imágenes.

Solo en lo que llevamos de 2017, esta empresa ha solicitado el borrado de más de 65.000 contenidos en redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram o Pinterest, que vulneraban derechos de sus clientes. Un 20% de estas peticiones se refieren al sector deportivo, aseguran a EFE.

A estas vulneraciones de derechos de imagen o intentos de suplantaciones se añade otro aspecto difícil de controlar: la propia actividad de los jugadores en sus redes, que no siempre es la más conveniente para los equipos que les pagan.

«Las redes sociales son el mejor lugar para conectar jugadores y clubes con personas, pero los jugadores son gente joven, pueden tener un desliz o puede haber un tercero que saque una foto suya en un mal momento. A nosotros a veces nos piden que vayamos a los clubes a contar a los jugadores los problemas que existen al ser personajes públicos», asegura David Casillas, de Red Points.

«La red amplifica y genera contenidos nocivos. Esto es un problema real y es un gran peligro, puede ser más perjudicial que un ciberataque. Una mala decisión puede tener más notoriedad que un mal resultado. Ante eso recomendamos controlar muy bien toda la actividad para que los futbolistas, también empleados o referentes de la entidad, hagan un buen uso», añade el cofundador de esta empresa que trabaja para más de 15 clubes, seis de ellos españoles y varios jugadores.

¿Están bien preparados los clubes de nuestro país para afrontar todos estos riesgos? Xabier Gracia, de Deloitte, identifica «una mayor sensibilización del mundo del deporte» hacia la ciberseguridad durante los últimos dos años.

«No por un hecho aislado, sino por los incidentes que ocurren de manera global. Algunos robos de información, no solo en el ámbito deportivo sino en el empresarial, han hecho que todo el mundo se ponga en alerta», expone Gracia.

Para Xabier Mitxelena, de S21Sec, el nivel de protección adoptado por cada equipo depende mucho del tamaño del club y de su sensibilidad hacia los riesgos digitales.

«Los grandes clubes llevan años dando pasos en esta línea, porque cuanto más relevante eres más riesgo tienes», asegura, aunque también advierte de que no hay «una foto común» del fútbol español a este respecto.

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