Impresión en 3D y corte láser para todos los públicos y bolsillos

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La Casa Encendida facilita, a cualquier usuario que lo solicite, las últimas tecnologías de fabricación digital a precios reducidos.

En la azotea de La Casa Encendida hay, a parte de unas bonitas vistas de Madrid, un espacio en el que se puede crear (casi) de todo. Una sala de unos 80 metros cuadrados alberga su laboratorio de creación y fabricación digital, una especie de taller para transformar ideas en objetos a través de impresoras 3D.

Accesible para cualquiera que reserve el espacio y tenga el visto bueno de los técnicos del laboratorio porque no hace falta conocer el funcionamiento de las máquinas; los propios técnicos se encargan de su manejo. Además, los precios que ofrece este centro cultural son inferiores a los de mercado. El uso de las impresoras 3D sale por 12 euros (o menos) la hora, mientras que la cortadora láser cuesta 50 euros la hora. Y si, como la mayoría de mortales, no sabes diseñar modelos para imprimirlos en 3D o cortarlos con láser, brindan la posibilidad de que un experto te lo prepare por menos de 25 euros la hora.

Eso sí, para que La Casa te reserve este espacio hay 3 pequeños requisitos. Aquí no se usan las máquinas para imprimir piernas ortopédicas -o incluso armas- sino para materializar proyectos individuales con conciencia medioambiental, social y educativa. Así, de una simple idea de negocio como el diseño de joyas, se han impreso prototipos de anillos y collares inspirados en la arquitectura anti-homeless, todos esos elementos del mobiliario urbano instalados para evitar que las personas sin hogar los usen para dormir.

Blanca Helga, diseñadora gráfica, creó en este laboratorio los primeros libros-objeto de su editorial infantil Hopiti Hop! Su idea era combinar los cuentos infantiles con juguetes que representaran a sus personajes. A través de programas de diseño gráfico, los juguetes tomaron forma y, finalmente, se hicieron realidad gracias a la cortadora láser y las impresoras 3D. Aunque todavía no ha lanzado sus libros-objeto a la venta, su intención es vender el texto y las piezas para que los propios niños monten el escenario del cuento.

En su caso, Blanca tuvo la suerte de que La Casa Encendida le otorgara una beca de formación en este laboratorio (convocatoria La_b Marmita, disponible también este año). Aprendió de los técnicos a usar las impresoras y los programas informáticos de diseño, y compartió espacio y conocimientos con el resto de los compañeros becados. Una experiencia multidisciplinar, ya que no solo aprendieron a diseñar y utilizar esta tecnología puntera, sino también a darle viabilidad económica a los proyectos, aprendiendo a crear y administrar sus propias empresas.

Adam Jorquera, experto operador del software 3D, es una de las personas que estuvo formando a los seleccionados en la convocatoria de La_b Marmita de 2016. Está convencido de que la creación en 3D con este tipo de tecnologías ha creado un «nuevo lenguaje que tendrá que enseñarse en las escuelas». Compara la importancia del surgimiento de estas impresoras a la invención de la imprenta.

Para poder crear con ellas, no solo hay que entender el funcionamiento de las máquinas, sino también ser capaz de diseñar los modelos digitales que posteriormente se imprimirán. Por eso Adam recalca la necesidad de ir transmitiendo estos conocimientos, sobre todo a los niños.

«Las impresoras 3D son un puente entre la imaginación y el mundo real», comenta, «con ellas puedes crear todo lo que puedas imaginar».

Si bien este laboratorio permite acercar la creación y fabricación digital a cualquier persona, aunque carezca de los medios y de los conocimientos, el trabajo de los formadores como Adam es reducir el desfase actual entre el avance de estas tecnologías y la escasa formación que tiene la población sobre ellas.

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