Las empresas necesitan matemáticos para el `big data´

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Mientras la crisis convertía el mercado laboral español en una máquina de triturar empleos de casi todos los sectores -tan solo compensada en los últimos años con la creación de trabajos precarios-, un perfil extraordinariamente cualificado crecía y sigue creciendo como la espuma: el número de ocupados con formación matemática pasó de 49.000 en 2010 a 96.500 en 2015.

Las estadísticas corresponden a la Encuesta de Población Activa (EPA) y forman parte de las buenas noticias que más de 500 investigadores españoles y europeos están comentando a lo largo de esta semana en el Congreso Bienal de la Real Sociedad Matemática Española (RSME), que se celebra en la Universidad de Zaragoza.

¿Por qué los matemáticos se han convertido en uno de los colectivos con menor desempleo? Victoria Otero, presidenta de la Comisión Profesional de RSME, afirma en declaraciones a bez.es que este sector ha dejado atrás su tradicional y casi exclusiva vinculación con la docencia. “Casi cualquier tipo de empresa es consciente hoy en día de los beneficios que tiene contar con este perfil en su equipo, las matemáticas y la estadística son herramientas al servicio de la comprensión del mundo”, destaca.

Una de las claves que explican esa demanda es que “vivimos en un mundo cada vez más tecnológico”, señala la experta, que también es profesora de la Universidad de Santiago de Compostela. El análisis de los datos de Internet, el comercio electrónico y la posibilidad de captar clientes pasan por complejos algoritmos. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), las finanzas y otros muchos sectores ya no se entienden sin matemáticos.

De los nuevos vehículos a la medicina

Las compañías más avanzadas tecnológicamente desarrollan proyectos que hasta hace muy pocos años eran difíciles de imaginar, como los vehículos sin conductor. Detrás de estos ingenios están los matemáticos y sus algoritmos que, tras demostrar que es posible la conducción autónoma, se enfrentan ahora a un reto aún mayor: hacer que los coches se puedan coordinar entre sí sin que se produzcan accidentes.

Además, resulta imprescindible el apoyo de las ciencias matemáticas a la investigación en otras disciplinas, incluso las que en apariencia no tienen mucho que ver, como la medicina. “Conocer bien una enfermedad y saber cómo evoluciona en el tiempo requiere de números”, explica, “el mejor ejemplo es el cáncer y las metástasis, porque el crecimiento de las células tumorales se puede expresar en lenguaje matemático”.

Las ventajas de una mente analítica

Acercarse a especialidades tan diferentes no supone un hándicap. “Los matemáticos estamos formados para afrontar las tareas aportando nuevas perspectivas, tenemos una mente analítica que nos permite entender rápidamente los problemas y centrarnos en lo esencial; y eso es muy valorado por las empresas”, afirma la profesora.

El área de las matemáticas tiene un importante peso en la producción científica mundial. Según un estudio de la Universidad de La Rioja, entre los años 2000 y 2013, se publicaron 1,5 millones de artículos en todo el mundo, lo que supone un 3,46% de toda la base de datos de la ciencia.

En España, el porcentaje es muy superior, llegando al 4,83% del total, con 54.723 registros en el mismo periodo. “La producción científica española partía de una mala situación, pero ha dado un vuelco tremendo en los últimos años y ya estamos a la altura de los países más avanzados”, asegura Otero.

El reflejo en las aulas

El auge de las matemáticas también se deja notar en las universidades. A comienzos de este siglo el número de alumnos que elegía esta carrera era descendente, pero ya está remontando y las notas de corte para acceder a esta titulación cada vez son más altas. Además de que los estudiantes son conscientes de las nuevas oportunidades que les ofrece este grado, las facultades han hecho un esfuerzo por adaptarse a los nuevos tiempos, mejorando sus planes de estudio y ofreciendo dobles titulaciones con física o ingeniería informática.

Asimismo, “hemos hecho un esfuerzo para que se conozca nuestro trabajo y la sociedad ya nos ve de una forma distinta”, apunta la presidenta de la Comisión Profesional de RSME. La idea de que las matemáticas no solo son útiles sino que además pueden ser divertidas va calando en un país que necesita vocaciones científicas aunque últimamente expulse a sus jóvenes mejor cualificados al extranjero. Afortunadamente, parece que no a todos.

Fuente:Bez

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