El uso del ‘Big Data’ revoluciona la industria audiovisual

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Cuando una persona navega por Internet, comenta en una red social o busca algo en Google, genera datos. Deja huellas que, si se saben rastrear, revelan dónde entra, cuándo lo hizo, cuánto estuvo y qué le gusta. Esta información personal se puede usar para fines buenos y malos. Es valiosa, y las empresas audiovisuales ya la utilizan para mejorar su trabajo y la experiencia de los consumidores de contenidos. Eva Patricia Fernández sabe cómo.

En su libro Big Data eje estratégico de la industria audiovisual, que presentó en la redacción debez.es, esta doctora en Ciencias de la Información y profesora en la Universidad Rey Juan Carlos explica un tema complejo “como le hubiera gustado leerlo a ella”: de forma sencilla.

“¿Qué por qué lo escribí? Por puro egoísmo: no encontraba un libro que me hablara del Big Dataen cristiano”, bromea, pero tuvo una intención más noble cuando se propuso publicar sus páginas. Quería que su libro fuera útil: “Toda la documentación que encontraba sobre el Big Dataera sumamente técnica, y para alguien que tiene un perfil de negocios suponía un esfuerzo supremo entenderla”.

¿Y qué es el Big Data? Información masiva generada por las personas y las máquinas que se almacena en servidores informáticos. Comprender cómo explotarla es el último paso hacia la conversión digital. Big data eje estratégico de la industria audiovisual trata de la extracción, almacenamiento, análisis y utilización de los datos; de su traducción del binario a conceptos que entiendan los mortales; de la aplicación que les dan las empresas audiovisuales para crecer y mejorar la experiencia de los usuarios de sus contenidos.

Un ejemplo de cómo la industria audiovisual emplea el Big Data es la serie estadounidense House of Cards, basada en una británica y protagonizada por el actor Kevin Spacey, que interpreta a un político cínico dispuesto a hacer lo que sea por llegar a la Casa Blanca. Fue la primera producción de la plataforma de visionado en línea Netflix.

A través de la recopilación y análisis de los datos que generaban sus usuarios cuando consumían contenidos, esta empresa aceptó producir la serie sin siquiera ver un capítulo piloto. Sabía que su adaptación sería un éxito: las estadísticas que había analizado mostraban que tenía el potencial de enganchar a millones de personas. Todo ésto antes de estrenarla, sin tocar madera.

Netflix hace públicos muchos de sus datos, una actitud que, para Fernández, «permite que evolucionen las cosas», ya que «las nuevas tecnologías avanzan con ayuda, y ésta sólo es posible si se trabaja con datos abiertos«. Por otra parte, entiende que «es lícito que una empresa tenga una base de datos cerrada, pero también es interesante dejar una parte abierta para que pueda mejorarse».

La postura de Fernández la comparten muchas de las personas que asisten a la Conferencia Internacional de Datos Abiertos en Madrid, que se celebra el 6 y 7 de octubre. Los datos abiertos han permitido avances en la ciencia, la medicina, las matemáticas, la geografía y un largo etcétera. También en la industria audiovisual.

Para Fernández, las empresas del sector que quieran gestionar datos deben apostar por perfiles profesionales relacionados «por una cuestión de orientación de negocio«. Antes, el Big Data era el territorio de los informáticos, matemáticos, científicos e ingenieros. De los técnicos. Ahora existen herramientas que permiten visualizarlos de forma más intuitiva, lo que abre el espectro para su uso profesional: «Lo normal es que no hablemos ‘máquina’. Las visualizaciones son una manera de hacer comprensibles números y cantidades masivas de datos. Esto culmina en que todo un equipo de trabajo pueda entenderlos y tomar decisiones«.

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