Las siete mentiras capitales del ‘big data’

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El 75% de las empresas invertirá en big data los próximos dos años; el 80% de las empresas conoce los beneficios de big data…cada uno encuentra la estadística que más le interesa, pero como decía el profesor Aaron Levenstein las estadísticas son como los bikinis: lo que muestran es sugerente, pero lo que esconden es vital. Y en Paradigma nuestra experiencia con empresas y clientes nos revela que aunque todos hablan de Big Data, no todos lo aprovechan y algunos aún están influidos por los mitos y leyendas que rodean al big data. Así que a continuación trataremos de desmitificar en clave cinéfila las se7en mentiras capitales del big data.

Mucho ruido y pocas nueces. «Todos hablan de big data aunque en realidad sólo lo usan los grandes dragones digitales y es más una tecnología para tenerla en el radar de cara al futuro porque hoy nadie de mi sector hace cosas».

Falso. Lógicamente suenan mejor para una boda nombres como Google, Facebook o Amazon. No sólo porque lo hacen bien sino porque fueron los primeros en casarse con big data, implantar a gran escala la tecnología y sacarle partido práctico. Pero esto ocurrió hace más de diez años. Hoy día suenan a diario campanas de boda y muchas compañías ya trabajan con sistemas basados en big data que llevan tiempo en producción. El que se espere unos años puede que se quede compuesto y sin novia.

V de Vendetta. «Las 3 Vs de big data son: Volumen, Variedad y Velocidad».

Según al experto que preguntes a esta lista podríamos añadir fácilmente Variabilidad, Veracidad, Visualización… No es que vayamos a añadir la Vendetta pero sí echamos en falta la V más importante: el Valor. Puesto que big datapermite extraer valor de nuestros datos, cuando con otras tecnologías esto es imposible.

El lobo de Wall Street. «El big data requiere productos e infraestructuras costosas».

Nada más lejos de la realidad. No hace falta ser un tiburón de los negocios como Leonardo DiCaprio. De hecho, big data es la primera disrupción tecnológica abanderada por productos y frameworks open source. Es decir, mientras que hasta ahora el ciclo solía ser a la inversa (una compañía privada lanza la primera base de datos, el primer servidor de aplicaciones, el primer sistema operativo y años después llegan las alternativas open source), en este caso son las compañías privadas las que han recogido los frutos de los frameworks open source para lanzar sus propios productos.

Moneyball: Rompiendo las reglas. «Comenzar a trabajar con big data requiere de consultorías, pruebas de concepto y/o trabajos previos de preparación largos y costosos».

No es así. Al igual que Billy Beane (Brad Pitt) buscaba nuevas fórmulas para gestionar su equipo de béisbol, big data es una tecnología que nos ayuda a trabajar de forma diferente y extraer valor a nuestros datos de una forma más eficiente y más rápida. Esto es incompatible con calendarios en los que el año es una unidad de medida, con presupuestos millonarios o con pruebas de concepto sin aplicación práctica. El primer proyecto de big data debe ser un quick win rápido, barato y eficiente.

Destellos de genio. «big data no es más que una mejora incremental de los tradicionales sistemas de BI».

Algo parecido le sucedía en la película a Bob Kearns (Greg Kinnear) que se peleaba con todo el establishment corporativo de la industria automovilística para poner en valor su invento del limpiaparabrisas. Big data no sólo hace mejor, más rápido y más eficientemente lo que hacían las tecnologías de BI sino que, además de la capacidad de analizar el pasado (análisis batch), analiza y actúa en tiempo real respecto a lo que está ocurriendo en el presente (streaming), e incluso puede predecir el futuro (machine learning). Es decir, supone el fin de la separación entre los sistemas operacionales y los decisionales, que convergen en un sólo sistema que al tiempo que se encarga de las operaciones diarias toma decisiones automáticamente, en tiempo real, y es capaz de corregir y ajustar los procesos operacionales sin intervención humana. Esta es la base de lo que se ha dado en llamar Revolución Industrial 4.0 y supone un cambio enormemente disruptivo y una reinvención de las áreas típicamente más cores e inmovilistas del mundo IT.

Risky Business. «La implantación de un sistema big data es una decisión técnica que se debe circunscribir al área IT de una organización».

Aunque la implantación de un sistema big data tiene un fuerte componente técnico y se aborda desde el área de IT, no revisar al mismo tiempo los procesos de negocio sería tan absurdo como comprar un Ferrari y no sacarlo del garaje. Big data habilita una reinvención del negocio en torno a los conceptos de customer intelligence e industrial intelligence. Permite conocer a nuestro cliente o consumidor final mejor que su propia familia, predecir su comportamiento y darle un servicio a su medida. Y permite también optimizar y automatizar nuestros procesos industriales de forma automática gracias a la ingestión masiva de datos y su procesamiento automático e inteligente. Una implantación big data debe ir acompañada e incluso liderada por un cambio en los procesos de negocio que permita sacarle partido y que le hubiera venido muy bien al jovencísimo Tom Cruise en la película.

Juego de tronos. «Big data es una moda tecnológica que ha alcanzado su techo y en poco tiempo perderá popularidad».

Todo lo contrario. Estamos viendo sólo la punta del iceberg que va a suponer la adopción masiva de tecnologías big data. Basta con echar un vistazo a por dónde van a estas alturas los pioneros: los coches autónomos de Google están digitalizando el mundo entero a su alrededor; Facebook reconoce en tiempo real el contexto emocional de las conversaciones de sus más de mil quinientos millones de usuarios; Walmart almacena y procesa en tiempo real 2,5 petabytes de información de sus clientes cada hora (un volumen mayor que el total agregado de información de todos los libros escritos en la historia de la humanidad), incluyendo reconocimiento facial, perfilado sociodemográfico, relación de comportamiento con tiempo atmosférico, eventos locales, … Es sólo el principio; estamos ante un mundo nuevo, y como decía Daenerys Targaryen, la Khaleesi de Juego de Tronos «You can live in my new world or you can die in your old one»…

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