Aproveche las oportunidades de las ciudades inteligentes

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El uso de la tecnología que potencia el ahorro y la sostenibilidad para mejorar el funcionamiento de los principales centros urbanos en España y Latinoamérica ofrece nuevas posibilidades de negocio a las pymes más innovadoras.

«España es el Silicon Valley de las ciudades inteligentes, gracias a proyectos innovadores que se han llevado a cabo en las principales capitales y que están dando la vuelta al mundo», asegura Alicia Asín, consejera delegada de la firma zaragozana de telecomunicaciones Libelium. Hace 10 años que esta organización empezó a ofrecer sus servicios tecnológicos en las smart citiesde cinco continentes, desde Belgrado, pasando por Nueva Jersey hasta Santander. Fue en esta urbe donde desplegó una de sus mayores soluciones. En concreto, estableció 1.000 sensores para monitorizar algunos parámetros medioambientales, como la calidad del aire, el ruido y la luminosidad.

Al igual que esta compañía, las pymes españolas, sobre todo las de base tecnológica, pueden aprovechar las oportunidades de negocio que se presentan en las ciudades inteligentes. «Mejorar su funcionamiento y el bienestar de los ciudadanos a través de soluciones cloud es el objetivo de muchos gobiernos, que demandan servicios que potencian el ahorro y la sostenibilidad», indica Esteve Almirall, director del Centro de innovación de Esade.

Aunque los proyectos de las smart cities suelen estar liderados por las grandes empresas, además de las administraciones públicas, son las pequeñas las que desempeñan el papel más importante. Proporcionan la tecnología que necesitan las multinacionales, gestionan la instalación logística, instauran la conectividad y se encargan del mantenimiento y el almacenamiento de datos, entre otros aspectos.

Existen, por tanto, multitud de proyectos. «La mayoría se centra en temas de seguridad, transporte, energía, comunicación, gestión de recursos, saneamiento de agua, transparencia y buen gobierno», señala Almirall. No hay una ciudad mejor que otra para invertir, sino que las pymes han de tener en cuenta su propuesta de valor y las condiciones del lugar de destino. Es decir, deben analizar si la smart city en la que pretenden establecerse es un buen mercado para desarrollar su tecnología. Además de identificar sus necesidades, conviene examinar dónde están trabajando las grandes firmas españolas -que sean de su mismo sector- para ofrecerles servicios auxiliares.

Las ciudades inteligentes permiten a las organizaciones más pequeñas crecer a nivel nacional e internacional y utilizar a los Estados como palanca para internacionalizarse y exportar sus soluciones digitales. Para aprovechar estas oportunidades, las empresas han de tener en cuenta:

  • Qué necesita cada Estado. La mayoría de las smart cities demanda servicios tecnológicos como la monitorización, mediante sensores, para obtener información sobre la contaminación, el ruido, el tráfico en los medios de transporte, las plazas de aparcamiento públicas, entre otros aspectos. Asimismo, requieren protocolos de comunicación, plataformas que conecten objetos a Internet y programas de análisis de datos. Con esta información, los gobiernos no sólo consiguen administrar mejor sus recursos, sino que tienen más facilidad para predecir problemas y actuar con rapidez. Por ejemplo, en Perú sólo se trata un 30% del agua residual, por lo que la gestión inteligente de los medios hídricos ofrece posibilidades de negocio para las pymes, debido a los reducidos costes y a la disponibilidad de este bien en los centros urbanos.
  • Tipo de iniciativa y mercado. Los proyectos smart varían en función de la prioridad de cada gobierno. Por ejemplo, el objetivo del Ejecutivo chino para mejorar la movilidad en ciudades como Pekín, colapsada por el gran número de habitantes, es aplicar sistemas telemáticos al transporte con la finalidad de aportar seguridad. En Europa, la apuesta se centra en el open data debido a que la mayoría de sus capitales ya tienen desarrolladas sus infraestructuras. Un caso claro es el de Barcelona, que «pretende posicionarse como líder en gobernanza inteligente», según el estudioSmart Cities: la transformación digital de las ciudades, elaborado por la consultora PwC e IE Business School. En esta localidad se han desarrollado, además, aplicaciones digitales que permiten a las pymes utilizar la ciudad como proyecto piloto. Es decir, se realizan concursos en los que, una vez presentada su propuesta de valor, el Ayuntamiento ofrece su apoyo al ceder parte del espacio público para hacer experimentos.
  • Proyectos pioneros. En otras ciudades españolas también existen iniciativas avanzadas. En concreto, Santander ha desarrollado un sistema, con la colaboración de Telefónica, que cuenta con más de 20.000 sensores para controlar el medio ambiente, la iluminación y el ruido de la ciudad. Málaga ha impulsado, con la ayuda de Endesa, un proyecto de movilidad que supuso la creación de una flota de más de 200 vehículos eléctricos. Madrid ha apostado por la digitalización de la gestión de los servicios públicos, como el de basuras, limpieza, riegos, pavimentos, fuentes, entre otros. Valencia y A Coruña también han llevado a cabo planes enfocados hacia la centralización de la información municipal y la movilidad sostenible.
  • Mercados extranjeros. Latinoamérica es un mercado potencial para el desarrollo de las pymes, que pueden aportar su experiencia y tecnología a los proyectos internacionales. Se estima que para 2020 las smart cities de esta región -como Arequipa, Guayaquil y Campeche, entre otras- crecerán a un ritmo anual del 19,4%, alcanzando los 674,9 millones de euros, según la consultora Markets & Markets. En concreto, América Latina invertirá cerca de 90.000 millones por año para crear ecosistemas innovadores. El objetivo es mejorar las infraestructuras, el transporte, la seguridad y la gestión de los edificios -residenciales y comerciales- de sus principales capitales. Los países con más oportunidades son Brasil, México, Perú y Colombia.
  • Planes en desarrollo. Las organizaciones más pequeñas deben aprovechar los proyectos que todavía están en una fase temprana. Algunos de los más destacados en el mundo son Rede cidade digital de Brasil, que involucra a 300 municipios, Plan vive digital de Colombia y Horizonte 2020, que destinará para las convocatorias 2016-2017 en torno a 250 millones de euros. Asimismo, existen iniciativas de sostenibilidad financiadas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
  • Apoyos institucionales. Muchos Estados lanzan programas de compra pública innovadora, con los que fomentan la inversión de las pymes que desarrollan su labor en I+D. Evidentemente, si se trata de un proyecto de grandes dimensiones, como la construcción de una línea de metro, serán las grandes multinacionales las que se ocupen de ello. No obstante, las más pequeñas pueden aprovechar el efecto arrastre.
  • Alianzas. Para involucrarse en planes de gran envergadura, las pymes deben asociarse y establecer consorcios con grandes corporaciones que necesiten de su tecnología. Con estas firmas, las entidades más pequeñas tienen más posibilidades de que se les adjudiquen ciertos trabajos.
  • Ventajas. El conocimiento técnico que tienen las pymes en transformación digital contribuye a que sean reconocidas a nivel internacional. Por ejemplo, si una entidad consigue desarrollar una tecnología en Nueva York adquiere más visibilidad, que de otro modo sería más difícil.
  • Perfil de la empresa. La pyme debe ser innovadora y tener una propuesta con un valor añadido para satisfacer las necesidades de las ciudades inteligentes.
  • El ‘big data’ en la Administración

    El análisis de datos para mejorar la gestión de recursos de las administraciones públicas es su principal cometido. «Nuestro objetivo es ayudar al Estado a desarrollar planes de gobierno de la forma más eficiente posible», revela Albert Isern, consejero delegado de Bismart, empresa catalana especializada en ‘big data’. Asimismo, esta firma, premiada recientemente como el tercer mejor socio de Microsoft en materia de macrodatos, también ayuda al Ejecutivo a identificar el número de españoles en situaciones vulnerables por enfermedad. «La finalidad es ofrecerles medios para que se valgan por sí mismos y evitar que ocupen una cama en un hospital, lo que supone un gasto público», indica Isern. El directivo cuenta que actualmente están desarrollando otros proyectos piloto en educación para reducir costes y ofrecer un buen servicio a la población. En concreto, tienen una ‘app’ que permite identificar cuáles son los institutos más cercanos y prestigiosos en función de la situación geográfica del ciudadano.

    Monitorización del transporte público

    Las líneas ferroviarias del metro de Málaga, Sevilla y Barcelona, así como el tráfico aéreo del aeropuerto El Prat están controlados por la firma de desarrollo de software catalana Oasys. «El objetivo es tener monitorizadas todas estas estaciones, en las que hay instaladas una diversidad de sensores, para recibir información en tiempo real y poder anticiparse a los problemas en la mayor brevedad posible», cuenta su director general, Xavier Bosch. La megafonía, las escaleras mecánicas, los ascensores, la distribución eléctrica y las máquinas expendedoras son algunos de los dispositivos que están conectados a un sistema de control de información, gestionada por la compañía, para resolver cualquier anomalía que pueda surgir. El directivo revela que «la clave para participar en este tipo de proyectos, normalmente liderados por las grandes empresas, es aprovechar la brecha digital de las multinacionales». Es decir, hay que ofrecerles los servicios tecnológicos de los que carecen.

    Sensores que controlan el medioambiente

    La empresa de telecomunicaciones Libelium ha desarrollado numerosos proyectos en diversas ciudades inteligentes del mundo. «El denominador común es el control del medioambiente», sostiene Alicia Asín, la consejera delegada. Por ejemplo, en Hoboken (Nueva Jersey) ha monitorizado algunos aparcamientos públicos para medir cómo la reducción de tráfico afecta a la calidad del aire. En Castellón de la Plana ha iniciado un proyecto piloto para controlar el consumo y las condiciones del agua, así como la gestión de residuos y el clima.

    La directiva revela que «la clave para aprovechar las oportunidades de negocio en estos mercados es adaptarse a cualquier protocolo de comunicación». Es decir, que los dispositivos sean compatibles con los diferentes soportes tecnológicos -3G, wifi, ‘bluetooth’ y Sigfox- y las plataformas ‘cloud’ de las grandes corporaciones del mercado como Indra, Microsoft, IBM o Telefónica.

 

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