Big Data y comercio electrónico

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En la era de la informática e Internet, la digitalización de la información, el almacenamiento de datos y su análisis se han convertido paulatinamente en los reyes del uso de estas nuevas tecnologías. Y esto es así porque no estamos hablando de unos pocos datos, sino de cantidades ingentes de ellos, en múltiples campos y aplicaciones, de tal manera que su gestión y estudio reportan potencialmente grandes beneficios. Estamos ante lo que se denomina “Big Data”.

La metodología implicada en el Big Data proporciona unas herramientas que permiten identificar patrones significativos en esas masivas bases de datos, patrones que se repiten y que posibilitan llegar a conclusiones interesantes. En efecto, el análisis de datos a esta escala tiene aplicaciones prácticas en diversos campos de la sociedad.

En el Big Data se consideran aspectos fundamentales como la recopilación de los datos, su almacenamiento propiamente dicho, su compartición entre diversos agentes, el análisis y, finalmente, su presentación apropiada. Así por ejemplo, el Big Data está siendo esencial para avanzar en la mejora del comercio electrónico, donde se examinan los datos almacenados para apreciar tendencias, intereses compartidos, comportamientos poblacionales, etc. A esta actividad de análisis la llamamos “data mining”, algo así como “minería de datos”.

Para que el data mining sea efectivo, deben haberse desarrollado previamente herramientas de software adecuadas para la recopilación de datos. Además, estos deben almacenarse de manera segura y transparente para el usuario. Así, existen diversas posibilidades en el mercado, que ofrecen soluciones avanzadas de almacenamiento. En este ámbito, una compañía como 1and1 te ofrece más información sobre la minería de datos. Una vez configurado el sistema de recopilación y análisis, podremos generar informes estadísticos de gran utilidad, e incluso efectuar predicciones, que con seguridad serán muy bien recibidas por los departamentos de marketing y publicidad de los fabricantes de productos y proveedores de servicios.

Con esta información conoceremos mucho mejor a nuestros clientes, y podremos ofrecerles aquello que realmente les interesa, aumentando su grado de satisfacción. Por supuesto, el Big Data alcanza ámbitos muy diversos, y podemos aplicarlo en todos ellos, como la lucha contra el crimen organizado, la evolución demográfica, etc., pero en el comercio electrónico es posiblemente donde está encontrando una mayor repercusión directa. Con él las empresas tienen una idea mucho más clara de cómo compran sus clientes y sobre su comportamiento ante las novedades que presentan.

Dicho esto, parece aún lejano el día en el que alcancemos las limitaciones del Big Data. Diariamente se desarrollan nuevas aplicaciones de esta tecnología, siendo su futuro muy prometedor. Por ejemplo, se utiliza ya en el análisis de la propagación de enfermedades, y en general es cada vez más popular en los laboratorios y centros de investigación científica.

Naturalmente, las grandes empresas en Internet como Amazon y otras, que gestionan un gran número de clientes, son perfectas candidatas a utilizar el Big Data para mejorar sus procesos comerciales. Disponen de sistemas de almacenamiento masivo de datos, y formas de analizar estos últimos para extraer información pertinente que optimice su relación con los usuarios.

Muy pronto, sin embargo, cualquier negocio en Internet que pretenda explotar el comercio electrónico de forma efectiva deberá prestar atención a las posibilidades que le ofrece el Big Data. Abrazar esta tecnología representará probablemente seguir siendo competitivo o quedar atrás para siempre ante sus contrincantes.

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