Intel se juega su futuro con el Internet de las Cosas

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El fabricante de chips, inmerso en un proceso de reestructuración, trabaja para ganar presencia en los ‘wearables’ y ser un actor relevante en el negocio de la gestión de datos.

Desde que Andy Grove, Robert Noyce y Gordon Moore fundaran hace casi medio siglo Integrated Electronics en Santa Clara (California), popularmente conocida como Intel, mucho han cambiado las cosas en Silicon Valley. Los entonces líderes de la primera ola tecnológica, Oracle, IBM, Intel o Sun Microsystems, entre otros, han cedido ahora el testigo a Facebook, Google y Amazon. Megacompañías, presentes en prácticamente todos los sectores imaginables, que han sabido explotar como nadie las posibilidades de Internet.

No obstante, si hay algo que ha permanecido inalterable durante todos estos años, y que ha permitido la expansión de la industria tecnológica, es precisamente un postulado enunciado en 1965 por uno de los fundadores de Intel: Gordon Moore. La Ley de Moore, como ha pasado a la historia, dicta que más o menos cada dos años se duplica el número de transistores que caben en un microprocesador. Gracias a este principio, Intel ha logrado mantenerse como el mayor fabricante mundial de chips y procesadores, pese a haber llegado tarde a la explosión móvil y a quedarse fuera de la revolución de los smartphones.

Ahora, en plena era del dato, la firma norteamericana fía su futuro a la conectividad. «Si miras la evolución de Intel, lo interesante es que empezamos como una compañía de memoria, después nos convertimos en una compañía de microprocesadores y ahora tenemos una combinación de estas dos etapas a la que añadimos la conectividad», explica Peter Gleissner, vicepresidente de Márketing y Ventas de Intel para Europa, Oriente Medio y África (EMEA).

APUESTA POR ELLO

El declive de las ventas de PC, su gran feudo, les ha empujado a apostar por nuevos nichos de negocio como los wearables, el cloud y, sobre todo, el Internet de las Cosas. «La transformación del negocio de Intel se basa en la continua explotación del dato, con todos los negocios avanzando en el área digital», apunta el directivo. «Trabajamos con nuestros partners en muchas áreas apoyando la transformación digital de las empresas. El reto es conseguir que las nuevas tecnologías sean parte de sus procesos», añade.

En lo que respecta al cloud, el gigante de los procesadores cuenta con una división específica, Intel Cloud Builders , dirigida a facilitar la creación, la mejora y el funcionamiento de infraestructuras en la nube. «El coste de construir un data centeres significativo, pero ahora es más asumible que hace cinco o diez años», apunta Gleissner.

De este modo, Intel sigue una estrategia similar a la de otros gigantes tecnológicos, como IBM o HP, para hacer frente a la era post-PC, una nueva realidad dominada por el negocio de la gestión de datos. Así se explica la compra el año pasado de Altera, por 16.700 millones de dólares (cerca de 15.000 millones de euros), en la mayor operación de su historia, y llamada a reforzar su cartera de chips para centros de datos. Como parte de esta transformación, la compañía ha puesto en marcha un plan de reestructuración de su negocio que le llevará a despedir a 12.000 empleados a escala global, un 11% de su plantilla.

En lo que respecta a la seguridad, una derivada cada vez más importante para empresas y usuarios, el responsable de Márketing y Ventas de la multinacional asegura «estar trabajando duro, también internamente, para ser más seguros. Los que compren nuestros productos pueden estar convencidos de que ofrecen la mayor seguridad disponible«, concluye.

Fuente: Expansión

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