Como consigue el IoT que las ciudades inteligentes sean posibles

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El Internet de las Cosas (Internet of things) está cambiando nuestro mundo. La interconexión digital de los objetos cotidianos a través de la Red está haciendo que la comunicación adopte una nueva dimensión, permitiendo nuevos usos y aplicaciones que puede incluso transformar a las ciudades.

Y es que el concepto de ciudades inteligentes o smart cites sería casi imposible de entender sin tecnología como el IoT. Este las ayuda a emplear los recursos de forma más eficiente y ofrecer servicios a los ciudadanos que mejoren su calidad de vida.

Una de las urbes pioneras en la incorporación de esta tecnología para mejorar los servicios e infraestructuras que ofrece a sus ciudadanos es Barcelona, donde ya la aplican en el sistema de iluminación y en el transporte.

Otra de la ciudades inteligentes que más avances está haciendo es Chicago, incorporando una red de sensores que informan en tiempo real sobre la calidad del aire (su porcentaje de humedad o la presión) y del tiempo atmosférico, entre otras variables.

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Pero el Internet de las Cosas tiene infinidad de aplicaciones más. De lo que se trata es de aprovechar la información y los datos, en definitiva, conocer mejor las necesidades de sus habitantes, para ofrecerles servicios y alternativas que se ajusten mejor a ellas, y resolver problemas urbanos.

A continuación vamos a ver qué utilidades tiene el IoT para que las ciudades sean más eficientes y más ‘smart‘:

Movilidad

El IoT aplicado a la movilidad puede dar información muy valiosa sobre la forma en que los ciudadanos se desplazan dentro de las ciudades: qué medios de transporte son los más usados en según qué circunstancias, qué lugares necesitan mayor o menor cobertura, etc.

Conociendo estos datos, es mucho más fácil mitigar uno de los problemas más importantes que afectan a la mayoría de las ciudades: el tráfico. Como por ejemplo, empleando semáforos inteligentes que den prioridad a aquellos tramos de carreteras con más tráfico, lo que además puede ayudar a reducir los accidentes.

Por otro lado, hay aplicaciones móviles destinadas a mejorar la movilidad y el uso del transporte en las ciudades, muchas de ellas de perfil colaborativo: como Moovit, que ayuda a los usuarios del transporte público a planificar sus trayectos(ofrece datos en tiempo real sobre la ruta o cuánto tardará el autobús en llegar) o Spotoops, que facilita el parking en la calle geolocalizando a los vehículos cuando dejan sitios libres para que otro conductor lo aproveche.

Incluso Uber quiere hacer avances en este sentido: va a analizar el uso combinado de sus vehículos y el transporte público para razar un mapa de la movilidad de los usuarios de la Línea 1 de Metro de Madrid.

Eficiencia energética

¿Y si además de conocer cómo emplean el transporte sus habitantes, la ciudades conocieran por dónde transitan? Esto permitiría, entre otras cosas, ahorrar energía eléctrica. En algunas ciudades como Oslo están empezando a implementar sistemas de iluminación inteligentes, que por sí solos encienden o apagan las farolas de las calles en función de si hay o no peatones. Se calcula que la medida puede suponer un ahorro energético de entorno al 30%, aunque la capital noruega lo ha conseguido en un 62%.

Servicios al ciudadano

A estas alturas sobra decir que la tecnología puede ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas. No olvidemos que el Internet de las Cosas se basa fundamentalmente en el Big Data, lo que le permite predecir y anticiparse a los hechos antes de que ocurran. Aplicándolo a un entorno urbano, esto puede tener interesantes aplicaciones que permitan responder ante situaciones o contratiempos que puedan producirse.

En los aeropuertos, por ejemplo, puede llegar el día en que deje de ser un problema el robo de equipaje. Marcas como Samsonite y Samsung llevan tiempo trabajando en un prototipo de maleta que, además de trasladarse sola junto a su dueño, se ‘autofacture’ y le envíe notificaciones si detecta que se sale del recorrido marcado.

Gestión de residuos

Si algo preocupa en los entornos urbanos es la cantidad de residuos y basura que se genera. El internet de las cosas puede ayudar a, si no reducirla, sí a gestionarla de forma más eficiente.

Por ejemplo, en algunas ciudades ya es posible ver contenedores con Wifi que funcionan mediante energía solar, que incorporan unos sensores que notifican al camión de basura cuando están completos. De esta forma solo pasa cuando es necesario.

En Shanghai, por ejemplo, van un poco más allá y utilizan contender con sensores y cámaras capaces de detectar los residuos peligrosos que no deben incinerarse.

Producción de alimentos

La escena de supermercados tirando toneladas de comida en buena estado mientras algunos ciudadanos buscan algo que llevarse a la boca en los contenedores es una estampa lamentable que se repite con demasiada frecuencia en muchas ciudades.

Según un informe de la Organización para la la Alimentación y la Agricultura (FAO),el 30% de los alimentos se desperdicia. El Internet de las Cosas puede ayudar a cambiar esta situación mediante la optimización de las cadenas de distribución, mejorando la trazabilidad y la calidad de los alimentos y aumentando las fechas de caducidad.

Las etiquetas inteligentes se han creado precisamente para aumentar el tiempo que un alimento puede estar almacenado y a retrasar la fecha de caducidad

Aplicaciones en salud

La comisión Europea ha puesto en marcha el proyecto INTER-IoT, con el que quiere aplicar esta tecnología para hacer más eficiente la asistencia sanitaria en las ciudades. La idea es que ayude a reducir el tiempo de espera en los centros de salud españoles, optimizando la gestión hospitalaria y facilitando la atención remota de los pacientes.

Desastres naturales

Relacionado con la capacidad predictiva del Internet de las Cosas que mencionábamos antes, el empleo de sensores medioambientales permiteadelantarse a los fenómenos naturales antes de que estos ocurran. Esto puede tener consecuencias importantísimas sin se trata de huracanes, diluvios o terremotos, por la cantidad de vidas que pueden salvarse.

En España ya hemos visto este tipo de aplicaciones en el área volcánica de Garrotxa (Girona), donde se ha instalado un sistema de alerta con sensores y Wifi que permite a los expertos identificar diferentes variables como la temperatura, la humedad o los niveles de monóxido de carbono, con el fin de mitigar los efectos de una hipotética erupción.

Un uso adecuado de los datos permitirá desarrollar cada vez más aplicaciones y servicios que mejoren la vida de los ciudadanos urbanistas. ¿Conoces alguna otra? No dudes en compartirla en comentarios.

Fuente | info.bbva.com – ticbeat.com

 

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