El próximo gran proyecto de Alphabet: ciudades inteligentes

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Alphabet Inc., la empresa matriz de Google Inc., emplea legiones de desarrolladores web, pero pronto podría tener que contratar también desarrolladores de bienes raíces.

Se espera que en las próximas semanas altos ejecutivos del gigante de tecnología de Mountain View, California, escuchen la propuesta de negocio de su subsidiaria enfocada en tecnología urbana, Sidewalk Labs. Se trata de un plan para incursionar en un nuevo y ambicioso escenario: la construcción de ciudades.

De acuerdo con personas familiarizadas con los planes, Sidewalk está dando los toques finales a una propuesta de desarrollo de distritos gigantes de viviendas, oficinas y tiendas minoristas dentro de ciudades existentes.

La compañía estaría buscando ciudades con grandes extensiones de tierra que necesiten ser reurbanizadas, como municipios con problemas económicos que enfrentan deterioro urbano, tal vez a través de un proceso de licitación, dijeron las personas. Sidewalk se asociaría con una o más de esas ciudades para construir esos distritos, que se prevé cuenten con decenas de miles de residentes y empleados y estén fuertemente integrados con tecnología.

El objetivo es crear un campo de pruebas para las ciudades del futuro, proporcionando un área de demostración para ideas que van desde automóviles autoconducidos a infraestructura más eficiente de servicios eléctricos y suministro de agua, según las fuentes.

Los detalles sobre esta iniciativa, que fue dada a conocer a principios de este mes por el sitio web de tecnología The Information, son escasos. Más importante aún, no está claro quién cubriría el costo de semejante esfuerzo, estimado en decenas de miles de millones de dólares, ya que el desarrollo urbano a gran escala por lo general requiere la participación de otros inversionistas durante un período de años o décadas.

Sin embargo, un elemento clave es que Sidewalk estaría buscando tener autonomía respecto de muchas regulaciones municipales para poder construir sin las limitaciones habituales que conllevan los espacios públicos, como estacionamientos, el trazado de las calles o los servicios públicos, dijeron las personas.

Si Alphabet aprueba el proyecto, éste pasaría a ser una más de las poco probables pero prometedoras inversiones de la compañía, como su división de vehículos autoconducidos.

Sidewalk, que se formó el año pasado, fue una idea original del presidente ejecutivo de Alphabet, Larry Page, y el presidente ejecutivo, Daniel Doctoroff, zar de desarrollo económico de la ciudad de Nueva York durante los primeros seis años de la administración del alcalde Michael Bloomberg. Durante su gestión, Doctoroff fue reconocido por tener un enfoque tecnocrático del gobierno y por sus grandes ambiciones en materia de desarrollo urbano, convirtiendo antiguas áreas industriales de Manhattan y Brooklyn en barrios donde las torres de oficinas y apartamentos han brotado como hongos en la última década.

Doctoroff pasó a dirigir Bloomberg LP, la compañía de medios del ex alcalde, y el año pasado comenzó Sidewalk, que describe como una empresa que utiliza la tecnología para ayudar a transformar las ciudades.

En los últimos meses, Doctoroff y una bandada de consultores y personal, incluyendo varios de sus antiguos subordinados en la municipalidad, han trabajado contrarreloj para armar el plan maestro para la iniciativa de desarrollo urbano, dicen personas que han hablado con Doctoroff.

Este dio un anticipo de sus ambiciones en un discurso pronunciado en febrero en la Universidad de Nueva York.

“¿Qué harías si realmente pudieras crear una ciudad desde cero?”, dijo. “¿Cómo concebirías los fundamentos tecnológicos?”

Los esfuerzos anteriores para construir ciudades “inteligentes” o distritos integrados con la tecnología han fracasado porque normalmente los planificadores urbanos y ejecutivos de tecnología no se entienden entre sí, aseveró.

“Esa es la razón para la combinación entre Google, que se centra en la tecnología, y yo, que estoy enfocado en la calidad de vida, el urbanismo, etc. Creemos que es una combinación relativamente única”, dijo.

Uno de los retos de la empresa es que la historia de los proyectos de desarrollo urbano y construcción de ciudades a gran escala está llena de fracasos y decepciones. Las ciudades construidas desde cero, como Brasília o Canberra, son consideradas urbes antisépticas, carentes de la vitalidad de las ciudades más orgánicas.

“Se puede construir una ciudad desde cero y se puede copiar y emular las grandes cualidades de las ciudades” orgánicas, afirma Glen Kuecker, profesor de historia de la Universidad de DePauw que ha estudiado el distrito Songdo City, cerca de Seúl, y otras ciudades inteligentes. “Sigue siendo un lugar muy artificial y estéril”.

Los proyectos de desarrollo a gran escala dentro de las ciudades a menudo se caracterizan por frecuentes demoras y fracasos. Battery Park City, un desarrollo del Bajo Manhattan, tomó cuatro décadas y una cuasiquiebra para ser completado, al igual que el distrito Playa Vista de Los Ángeles, al norte del aeropuerto.

Esto se debe a que los desarrolladores se enfrentan no sólo a los cambios del mercado, sino también a la dinámica política, que también cambia con frecuencia.

“Tienes barreras políticas, tienes barreras económicas, a veces tienes barreras ambientales”, dice Eugenie Birch, profesora de planificación urbana de la Universidad de Pensilvania.

Doctoroff se topó con muchos de estos vientos en contra en su paso por Nueva York, donde trató de poner práctica un sinnúmero de proyectos que habían estado acumulando polvo en los estantes de los planificadores.

“Él se atreve a soñar en grande, está siempre empujando para hacer la próxima gran cosa”, señala Robert Lieber, que trabajó con Doctoroff en el gobierno de la ciudad de Nueva York antes de sucederlo como vicealcalde.

Muchas de estas ideas tuvieron éxito, incluyendo la rezonificación del lado oeste de Manhattan, que hoy en día se está convirtiendo en una zona de oficinas atendida por una nueva extensión del metro, así como múltiples cambios de zonificación en Brooklyn que han generado miles de unidades de viviendas nuevas.

Uno de sus puntos débiles, dicen las personas que lo conocen, fue su relación con los legisladores, especialmente los del estado de Nueva York. Sus dos proyectos más ambiciosos —un estadio para la candidatura de la ciudad a los Juegos Olímpicos de 2012 y una tarifa de congestión para los conductores de autos en Manhattan— fueron derrotados por la legislatura estatal.

 

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