Big Data y salud, la apuesta del sector sanitario

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14492477650149Las grandes bases de datos que maneja la medicina son una importante fuente de información para mejorar la calidad del sector sanitario. El análisis de información, en el mundo de la salud, salva vidas.

EL VALOR DE LOS DATOS

  • EL CUERPO HUMANO PRODUCE HASTA 150 BILLONES DE GB DE INFORMACIÓN, QUE PUEDE RECOPILARSE DE MUCHOS MODOS.
  • PARA EL AÑO 2020, SE CALCULA QUE LAS ORGANIZACIONES SANITARIAS UTILIZARÁN 25.000 PETABYTES DE DATOS, 50 VECES MÁS QUE EN LA ACTUALIDAD.
  • EL 59% DE LOS HOSPITALES GUARDAN LOS HISTORIALES MÉDICOS DE SUS PACIENTES EN FORMATO ELECTRÓNICO.
  • 95 MILLONES DE AMERICANOS UTILIZAN HOY TECNOLOGÍAS MÓVILES SANITARIAS.
  • UN MEJOR USO DE LOS BIG DATA EN EL SECTOR SANITARIO PERMITIRÍA UN AHORRO DE ENTRE 300.000 Y 450.000 MILLONES DE DÓLARES AL AÑO.

(FUENTE: NETAPP)

La calidad de la asistencia sanitaria depende en gran medida de las tecnologías de análisis de datos. Esta es una de las principales conclusiones que se extraen del estudio ‘Big Data y Salud‘, realizado por Planner Media y Prodigioso Volcán, con la colaboración de Roche Farma y Siemens.

El informe hace hincapié en la importancia de los datos en el sector y analiza cómo se están recogiendo, analizando y utilizando estos datos para utilizarlos en las decisiones médicas. De hecho, se destaca que «su uso supone un gran avance en todos los ámbitos relacionados con la salud, tales como la farmacoepidemiología, en la respuesta de los tratamientos farmacológicos según perfiles genéticos y/o estilos de vida; la prevención y predicción de riesgos y reacciones adversas de los medicamentos; la mejora de la adherencia a los tratamientos; y en consecuencia, un incremento exponencial de los resultados en salud».

Uno de los conceptos que cobra más importancia en esta relación entre la salud y el Big Data es el Real World Data. Esta pequeña porción del Big Data cobra especial importancia en la sanidad porque abarca la información relacionada con la historia clínica electrónica, los sistemas de prescripciones médicas, de almacenamiento y comunicación de imágenes, y una larga serie de bases de datos construidas con finalidades clínicas.

Un buen ejemplo de esta aplicación es el programa Mini-Sentinel de la Agencia de Medicamentos de Estados Unidos. Este programa ha permitido detectar nuevas interacciones, efectos adversos de medicamentos y otros problemas de seguridad que han llevado a la retirada de fármacos o la modificación de sus indicaciones.

MEDICINA DE PRECISIÓN

Según recoge el estudio, que incluye una entrevista a Bernardo Valdivieso, director del área de Planificación y del área de Atención Domiciliaria y Telemedicina del Hospital Universitario y Politécnico LA FE de Valencia, se están recogiendo muchos datos, sobre todo desde que existe la tarjeta de identificación sanitaria implantada en todo el país y al digitalizarse la historia clínica, con un porcentaje muy alto tanto en atención primaria como en hospitalaria (casi el 70%). Otra creciente fuente de información proviene de los smartphones.

Todo esto, lleva a predecir muchas cosas si se utiliza correctamente. «La finalidad de todo es prescribir algo que evite lo que sabemos que va a pasar. Ese el camino de la medicina de precisión», asegura Valdivieso.

Además, el ahorro de costes es muy sobresaliente. «Estamos acostumbrados a demostrar la eficacia de los fármacos a través de los ensayos clínicos, pero esto no deja de ser una burbuja en la que se selecciona una población muy concreta. Gracias al RWD se puede comprobar a qué personas les das ese fármaco y si la eficacia que tenía demostrada se comprueba en el salto a la efectividad cuando lo usas en el mundo real», asegura el Director.

PRIVACIDAD

En el documento también se recogen voces críticas en cuanto a si se realizan las preguntas correctas y si se procesa toda esa información y los datos de la manera adecuada. «Los sistemas tecnológicos actuales no están preparados en general para abordar proyectos de Big Data, será necesario hacer importantes cambios en arquitecturas y comunicaciones», apunta el estudio.

Mientras que en el sistema sanitario existe confidencialidad, lo que hagan las aseguradoras con datos es un problema que hay que pensar antes. «Con la cantidad de información que damos en redes sociales, en la tarjeta del banco, en los correos electrónicos… se puede extraer información sanitaria pero no es un problema nuestro, no es un problema del sistema sanitario, al menos del público», afirma Julio Mayol, profesor de Cirugía de la Universidad Complutense de Madrid.

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