El futuro de la fabricación pasa por la impresión 3D

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ferroforma_31960_1Al igual que hoy en día es normal disponer de una impresora de papel en el hogar, ¿se llegará a disponer de impresoras en tres dimensiones (3D) para que uno pueda fabricar sus propios productos que previamente ha diseñado? En la actualidad la denominada fabricación aditiva permite ya esto, desde construir una pistola a un chupete. Y trasladarla no tanto a los hogares sino a las plantas fabriles tradicionales es el nuevo reto que lleva al futuro de la industria 4.0, la gran apuesta de Euskadi.

La feria Ferroforma-Subcontratación, que se desarrolla en el BEC, muestra ya los primeros pasos de un sector emergente como el de la fabricación aditiva. Este proceso consiste en la sucesiva superposición de capas micrométricas de material, la mayoría plástico aunque el metal tiene más interés para la industria vasca, normalmente en forma de polvo, hasta conseguir el objeto deseado.

Esta modalidad de fabricación supone una nueva revolución industrial, íntimamente relacionada con la informática y es la pieza angular de la fábrica de la era digital y del futuro industrial de los países desarrollados al permitir, entre otras ventajas, prescindir de herramientas y utillajes de fabricación, reproducir cualquier geometría que el ser humano pueda imaginar, ofrecer una respuesta inmediata a las cambiantes necesidades del mercado, y atender a la creciente demanda de diferenciación y personalización de los productos.

A juicio de Naiara Zubizarreta, la industria vasca ya afronta su futuro en esos parámetros. Ella es una de las personas encargadas de poner en marcha Addimat, la asociación surgida en el seno de AFM, la patronal de máquina-herramienta, para representar los intereses del sector de las tecnologías de fabricación aditiva y 3D. Este mercado emergente supone “unos 2.000 millones anuales en equipos y otros tantos en servicios añadidos”. Pero además se estima que entre 2014 y 2018 se multiplicará por tres. Con crecimientos del orden del 30% anual desde 2010, “se entiende que las empresas se animen a interesarse por el sector”.

Un ejemplo del interés que despierta esta tecnología en la industria vasca es que, Addimat, una asociación nacida a finales del pasado año con quince socios, cuenta ya con ochenta, “más de los que habíamos previsto”, destaca la ingeniera guipuzcoana. De hecho, este colectivo que elegirá hoy a su primer presidente, cuenta con 38 organizaciones vascas asociadas, 36 de la CAV y dos de Nafarroa.

Mikel Arbeloa, del grupo Sicnova 3D, reconoce que el sector industrial aún está confuso en relación a qué esperar de esta tecnología pero destaca que “el diseño va a ser el elemento clave”, ya que la tecnología de impresión 3D ayuda a desarrollar un nuevo concepto de fabricación en el que las ideas pueden transformarse sin demasiadas restricciones o pasos intermedios en componentes y productos finales.

Arbeloa resalta que “esta tecnología no sustituye a la que ya tenemos, sino que la complementa”. Según el responsable de Sicnova, dos terceras partes de las cien mayores empresas del mundo ya utilizan la tecnología de impresión 3D y el primer uso que hacen “es para experimentar y acumular conocimiento y know-how”. Como indica el emprendedor vasco Jon Bengoetxea, de la empresa Tumaker, de Oiartzun, un fabricante vasco de impresoras 3D, “la impresión 3D ayuda a las empresas a hacer cosas más rápido, más barato y con más agilidad”.

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