Big Data, la profesión del futuro y la formación del presente

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53017_big_data_se_ha_convertido_en_una_profesion_vital___foto__cs_Millones de datos circulan en la red, los manejamos nosotros y lo hacen principalmente las empresas y organizaciones en una tendencia que no parará de crecer en los próximos años. La brecha digital cada vez será menor a medida que se incorporen los nativos digitales, generaciones más propensas a la tecnología y que por su uso más intensivo generarán más información. Y también, por otro lado, el avance de las tecnologías wearables hará que se empiecen a generalizar datos que hasta ahora apenas se tenían en cuenta.

Por todo ello, el manejo de este enorme flujo de información, Big Data, se ha convertido en una profesión vital para un gran número de empresas y organizaciones. De hecho, la revista Harvard Business Review ha calificado el análisis de Big Data como la profesión más atractiva del siglo XXI, tanto por la creciente demanda como por la enorme escasez de expertos preparados que existe en este momento.

El auge de estos profesionales vuelve a dejar al descubierto como en muchas ocasiones la formación reglada va a un ritmo muy lento con respecto a las nuevas tecnologías y la demanda real del mercado que tiene que complementarse con el aprendizaje más actual que ofrecen modernas empresas de formación.

Matemáticas, estadística, marketing y programación

La base del analista de Big Data es fundamentalmente matemática y estadística. El arranque está en recopilar todo tipo de datos y en formatos muy diferentes (documentos de texto, imágenes, vídeos, dispositivos móviles, redes sociales, dispositivos wearables…) que luego hay que analizar, sacar pautas a través de algoritmos y conclusiones.

Pero de poco sirven unos datos fríos si no se pueden sacar conclusiones prácticas, lo que obliga a que el profesional de Big Data conozca herramientas de programación, marketing e investigación de mercados.

Más concretamente, según la consultora Gartner, el analista Big Data debe tener una buena base de conocimientos informáticos –lenguajes como Pitón, Java o MapReduce–, además de formación en estadística y matemáticas para ser capaz de manejar ingentes cantidades de datos desestructurados.

La diferencia con respecto a un analista de datos está en ese paso de ir más allá que obliga a que  tenga conocimientos de la empresa, capacidad de comunicación y formación en marketing en áreas de tecnología y negocio. El analista Big Data no sólo debe solucionar los problemas estratégicos del negocio sino que, además, debe ser capaz de priorizar en el tiempo aquellas decisiones de negocio sustentadas en datos que ofrezcan una mayor rentabilidad y valor a la empresa.

Las grandes compañías son las que demandan más este tipo de profesionales, pero el perfil está cambiando y se están solicitando cada vez más en pequeñas y medianas empresas. Entre las que más destacan en demandar este tipo de profesionales, están las empresas más volcadas en la venta de productos, desde cualquier tipo de comercio electrónico hasta algunos negocios más clásicos como los concesionarios de coche, que encuentran herramientas más fiables para conocer mejor los resultados de promociones, gustos de clientes o estacionalidad de las ventas.
El reto de la privacidad
Pero este enorme flujo de datos que maneja también genera otra serie de retos, problemas y hasta otras salidas profesionales. Detrás de la enorme nube de datos que se analizan de forma global hay siempre datos particulares que afectan a individuos y que generan muchas veces desconfianza y recelo. La protección de datos y de la intimidad de las personas son cada vez más una preocupación de los legisladores, pero estos suelen actuar a un ritmo mucho más lento que lo hace los avances tecnológicos creando vacíos legales.
 La implementación correcta de una política de protección de datos y los profesionales del derecho especializados en la defensa de la privacidad serán otras ramas que no dejarán de demandarse en los próximos años.

 

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